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El 25 de Julio se celebra
la fiesta de Santiago Apóstol, patrón de España y de las siguientes ciudades:
- Santiago de Chile
- Caracas, Venezuela (la cual fue fundada el 25 de julio de 1567 con
el nombre de Santiago de León de Caracas).
- Santiago de Guayaquil (Ecuador).
- Santiago de Cuba
- Santiago de Cali, Colombia
- Santiago de Guatemala
- Santiago de Veraguas (Panamá)
- Santiago de Chiuitos (Bolivia)
- Santiago de los Caballeros (Rep. Dominicana)
- Provincia de Santiago de México
- Saltillo Coahuila (México)
- Santiago de Sesimbra (Portugal)
- San Felipe y Santiago de Montevideo (Uruguay)
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Santiago
el mayor
Año 44
El nombre Santiago, proviene de dos palabras Sant Iacob.
Porque su nombre en hebreo era Jacob. Los españoles en sus batallas gritaban:
"Sant Iacob, ayúdenos". Y de tanto repetir estas dos palabras, las unieron
formando una sola: Santiago.
Fue
uno de los 12 apóstoles del Señor.
Era
hermano de San Juan evangelista. Se le llamaba el Mayor, para distinguirlo
del otro apóstol, Santiago el Menor, que era más joven que él. Con sus
padres Zebedeo y Salomé vivía en la ciudad de Betsaida, junto al Mar de
Galilea.
Antiguas
tradiciones (del siglo VI) dicen que Santiago alcanzó a ir hasta España
a evangelizar. Y desde el siglo IX se cree que su cuerpo se encuentra
en la catedral de Compostela (Galicia, norte de España) y a ese santuario
han peregrinado miles y miles de fieles durante siglos y han conseguido
maravillosos favores del cielo.
Es
Patrono de España y de su caballería. Los españoles lo han invocado en
momentos de grandes peligros y han sentido su poderosa protección. También
nosotros si pedimos su intercesión conseguiremos sus favores. |
Historia
En
el Noroeste de España, en la céltica y verde Galicia, a la que los romanos
llamaron "Finis Terrae", por ser el extremo más occidental del mundo hasta
entonces conocido, cuenta la tradición que estuvo el Apóstol Santiago,
como llaman los españoles a Jacob el hijo de Zebedeo y hermano de Juan
el Evangelista.
Dicen las confusas narraciones de los primeros años de la cristiandad
que a él le fueron adjudicadas las tierras españolas para predicar el
Evangelio, y que en esta tarea llegó hasta la desembocadura del río Ulla.
Sin embargo con poco éxito y escaso número de discípulos, decidió su vuelta
a Jerusalén.
Cuando regresó a Palestina, en el año 44, fue torturado y decapitado por
Herodes Agripa, y se prohibió que fuese enterrado. Sin embargo sus discípulos,
en secreto, durante la noche trasladaron su cuerpo hasta la orilla del
mar, donde encontraron una barca preparada para navegar pero sin tripulación.
Allí depositaron en un sepulcro de mármol el cuerpo del apóstol que llegaría
tras la travesía marítima, remontando el río Ulla hasta el puerto romano,
en la costa Gallega, de Iria Flavia, la capital de la Galicia romana.
Allí enterraron su cuerpo en un compostum o cementerio en el cercano
bosque de Liberum Donum, donde levantaron un altar sobre el arca
de mármol.
Tras las persecuciones y
prohibiciones de visitar el lugar, se olvidó la existencia del mismo,
hasta que en el año 813 el eremita Pelayo observó resplandores y cánticos
en el lugar. En base a este suceso se llamaría al lugar Campus Stellae,
o Campo de la Estrella, de donde derivaría al actual nombre de Compostela.
El eremita advirtió al obispo de Iria Flavia, Teodomiro, quien
después de apartar la maleza descubrió los restos del apóstol identificados
por la inscripción en la lápida. Informado el Rey Alfonso II del hallazgo,
acudió al lugar y proclamó al apóstol Santiago patrono del reino, edificando
allí un santuario que más tarde llegaría a ser la Catedral. A partir de
esta declaración oficial los milagros y apariciones se repetirían en el
lugar, dando lugar a numerosas historias y leyendas destinadas a infundir
valor a los guerreros que luchaban contra los avances de Al-Andalus y
a los peregrinos que poco a poco iban trazando el Camino de Santiago.
Una de ellas narra como Ramiro I, en la batalla de Clavijo, venció a las
tropas de Abderramán II ayudado por un jinete sobre un caballo blanco
que luchaba a su lado y que resultó ser el Apóstol. A partir de entonces
surgió el mito que lo convirtió en patrón de la reconquista.
A partir del s. XI Santiago ejerció una fuerte atracción sobre el cristianismo
europeo y fue centro de peregrinación multitudinaria, al que acudieron
reyes, príncipes y santos.
En los s. XII y XIII, época
en que se escribió el "Códice Calixtino"; primera guia del peregrino,
la ciudad alcanzó su máximo esplendor. El Papa Calixto II concedió a la
Iglesia Compostelana el "Jubileo Pleno de del Año Santo" y Alejandro III
lo declaró perpetuo, convirtiendose Santiago de Compostela en Ciudad Santa
junto a Jerusalén y Roma. El Año Santo se celebra cada vez que la festividad
del Apóstol, el 25 de Julio, cae en Domingo.
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